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Petra es un bebé. La pequeña de Los Armisén es quien lo tiene todo por hacer. El abuelo Rafael le ha regalado un sonajero que Eva pinta y repinta. Menea el sonajero cuando Marc canta elevando la voz, lo olvida, adormecida, cuando su padre susurra canciones de cuna. Le da con él a Blas en el morro, lo tira al suelo cuando Elisa y Jacinto se acercan. Si los mellizos lo quieren coger, Petra se resiste combativa, y se lo entrega a su madre cuando nadie las ve. El sonajero y Petra huelen igual. A colonia y a papilla, a caca, a leche, a niña. Petra, el bebé, cuando se enfada llora, grita, enciende de rojo su cabeza y da puñetazos al aire. A veces Eva canta para que se le pase el disgusto y Marc le dibuja una flor, una pelota de colores. |
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